"Esa camiseta no os la merecéis"

Pese a que ya han pasado tres días desde que el Real Madrid cayera con estrépito en Cádiz ante el Villarreal -lo que unido a la derrota cosechada frente al Betis-, le llevó a ocupar la humillante última plaza, desde aquí quiero transmitiros mi más profunda indignación hacia la imagen dada por nuestros jugadores en tierras gaditanas.
No hay que olvidar, que desde que llegó al cargo, la decisión de volver a jugar el Trofeo Ramón de Carranza -uno de los más prestigiosos de la pretemporada española- ha sido una de las descisiones, a mi juicio, más acertadas del nuevo mandamás madridista, Ramón Calderón. No en vano, el presidente blanco accedió a jugar dicho torneo con la intención de borrar la imagen habitual de prepotencia y arrogancia dada por el Madrid de los 'Galácticos' en los últimos tiempos.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que esa prepotencia y dicha arrogancia ha sido suplantada por la desgana, la mayor de las apatías y la más absoluta de las desidias, que son tres de los mayores males que pueden azotar a cualquier equipo mundial.
No obstante, estos tres pecados capitales -en sentido futbolístico-, junto con el mal juego exhibido por el equipo de Fabio Capello en el Carranza, terminó por colmar la paciencia e irritar a una de las aficiones más agradecidas y alegres de España, que depidió a los blancos de "A segunda, oé" y sendos "olés" para vitorear los últimos instantes del encuentro en los que el Villarreal mareaba y manejaba a su antojo a los madridistas.
Aunque sé que muchos -como habitualmente me comentáis- diréis que aún es pronto para juzgar a los nuestros, que aún estamos en pretemporada y etcétera, lo que me ha decidido a escribir este post es que se trata de un mal instalado desde hace más de tres años en el seno nuestro equipo. Lo que ocurre es que este año esta lacra se ha reflejado antes que nunca y se ha producido de forma repetida en todos y cada uno de los encuentros que los nuestros han disputado en la fase de preparación, pero que en la actuación del Carranza se vio de forma alarmante.
En este sentido, si me lo permitís el paralelismo creo que el Real Madrid actual es, en estos momentos, lo más parecido a un enfermo terminal, porque no creo que se trate de un problema ni técnico, ni táctico, ni de aptitudes, sino de actitud. Lo peor es que como os digo, este mal se haya instalado en el seno del equipo, no me quiero olvidar de que para tratar de remontar esta situación han pasado tres presidentes, cuatro entrenadores -incluídos los 'látigos' de Camacho y Capello- y el conjunto blanco no parece despertar de ese letargo en el que se haya sumido.
Es más, la entidad de Concha Espina se ha convertido en un auténtico monstruo que engulle y devora todo aquello que llegue con cierto aire fresco, aquello que sepa a nuevo, a dinámico, a eléctico, en definitiva a... diferente, tal y como ocurrió la temporada pasada con Robinho que llegó a España como un auténtico fenómeno de masas desde Brasil.
En estos instantes, la solución parece clara y pasa por una inminente y profunda renovación de la plantilla de "malcriados"-tal y como los calificó Florentino- que dirige Capello. Sin embargo, hasta la fecha nadie, ningún entrenador, ni ningún presidente se han atrevido a meter mano a una plantilla y unos futbolistas que mandan incluso más que ellos en el conjunto blanco y se pasan la "bola" unos a otros, de forma poco elegante y muy cobarde.
A mí modo de ver, esta revolución puede ser llevada a cabo de dos modos, bien en base a una revolución parcial o de manera total. Entre ambas, yo me inclino más bien por la primera. Me explico creo que debe ser un proceso gradual, pero continuado y que debemos ir "todos a una" ya que la entidad a la que todos amamos, el Real Madrid, debe permanecer por encima de gustos personales y estrictamente futbolísticos. Aunque yo en primer lugar me identifico con los que abogan por precindir de la llamada "vieja guardia", encabezados por Helguera, Salgado, Roberto Carlos, Raúl... que creo que es la que verdaderamente se encuentra viciada en su origen y ha expandido ese tumor al resto del grupo.
Lo que si queremos al club no debemos tolerar, es que estos jugadores que integran el primer equipo sigan manchando nuestra inmaculada y blanca camiseta, ensuciando nuestro escudo y arrastrando el nombre del Real Madrid por los campos de España y del mundo. Tal y como sugiere nuestro himno original: "De las glorias deportivas que campean por España va el Madrid con su bandera limpia y blanca que no empaña", no debiendo volver a tolerar con ello actuaciones como las del pasado domingo, debemos invocar a nuestros futbolistas para que recuperen su amor propio y hagan honor a todos esos atributos que siempre han llevado al Real Madrid a ocupar el lugar más alto en el mundo.



